Después de 25 años, las Alsina Pastelería decidió actualizar su imagen. El desafío era hacerlo sin perder calidez ni reconocimiento, pero sumando el profesionalismo y el detalle que la distinguen hoy. Revitalizar el vínculo con su público y atraer a nuevos paladares fue el punto de partida.
Marca
Lo primero que hicimos fue intervenir la marca original. Queríamos que ganara fuerza y pregnancia, y lo conseguimos engrosando sutilmente sus trazos. Ese ajuste, además, le dio más fluidez. Pero teníamos otro objetivo, y no era menor: necesitábamos un símbolo simple, de reconocimiento inmediato y muy versátil. Así nació la versión compacta de la “a” minúscula. Una forma que resume toda la marca a primera vista y se adapta sin esfuerzo a nuevas aplicaciones.
Un círculo naranja
El círculo es, junto con el color naranja, uno de los signos más reconocibles de las Alsina. En el local original aparecía como una trama de lunares. Durante años, esa trama fue la referencia visual para encontrar la pastelería desde la cuadra. Pero el tiempo la fue opacando, así que planteamos una nueva estrategia: pasar de los lunares a un único círculo perfecto.
Antes y después: primera casa
Buscamos un círculo naranja, sólido y pregnante. Un signo fácil de ubicar en el mapa, como un “punto de sabor” en la ciudad. Ese círculo fue el eje de la remodelación de la primera casa y también de la apertura de la nueva, en Luján de Cuyo. El resultado: dos espacios que sobresalen y se reconocen desde la cuadra.
Antes y después: nueva casa en Luján
Impacto en redes sociales
Mientras trabajábamos en el cambio, nos encontramos con una linda sorpresa: la simplicidad del círculo llamó la atención de la gente que pasaba frente a los locales. Muchas gracias por sus publicaciones.