Claro Oscuro
Un proyecto de identidad y ambientación para un resto-bar atravesado por una idea central, la dualidad. Una marca y un espacio pensados para convivir entre el día y la noche, la calma y el encuentro, lo familiar y lo inesperado.
- Identity
- Illustration
- Art Direction
Marca
La nueva identidad parte del nombre existente y lo transforma en un sistema visual basado en la dualidad. La marca trabaja esa tensión desde la figura oveja-lobo: una convivencia entre presa y depredador, suavidad e instinto, cercanía y carácter.


Local
El concepto también se trasladó al espacio. El local diferencia sus plantas, usos y climas a través de la luz, la ambientación y una serie de ilustraciones en blanco y negro creadas por artistas mendocinos —Julio Irrazabal, Fernando Carmona, Gustavo Mancini, Mariana Baizán, entre otros—. Cada obra interpreta la dualidad desde una mirada propia.
Como parte de esa misma búsqueda, cada mesa permitía regular color e intensidad mediante un set de luces LED, generando combinaciones con distintos significados: estados de ánimo, códigos internos e invitaciones a interactuar con otras mesas. Así, la iluminación deja de ser solo ambiente y se convierte en parte de una experiencia lúdica y social.